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ahorrar en casa
Planificando, conservando bien los alimentos y usando el congelador podemos ahorrar en casa

Cada año en España, las familias acaban tirando a la basura 300 euros de los gastados en comida. Reducir los alimentos que desperdiciamos nos hará ahorrar en casa. Pero también llevar una vida más sostenible y solidaria: entre Europa y Norteamérica se tiran a la basura 89 millones de toneladas de comida. Esa cantidad podría alimentar a 1.000 millones de personas.

Según un estudio realizado por Unilever, cada hogar tira a la basura 76 kilos de comida al año. Una cifra que puede reducirse si ajustamos nuestras compras de alimentos. Además de ahorrar en casa, también estaremos cuidando el medioambiente.

Para ayudarte en esta tarea, hemos recopilado varios trucos y consejos con los que podrás reducir el desperdicio de comida. Así que si quieres un hogar sostenible y ahorrar en casa… ¡sigue leyendo!

Planificar es ahorrar en casa

Parar y pensar qué necesitas puede parecer una pérdida de tiempo. Sin embargo, la clave para ser más sostenible y ahorrar en casa es organizar con antelación.

Planificar qué vas a comer durante la semana o el mes, organizar tus comidas o cenas, repasar la lista de ingredientes y las cantidades que necesitas de cada uno, comprobar cuáles tienes en casa… Así sabrás qué necesitas comprar exactamente. Haz una lista con todo e intenta no improvisar cuando vayas a comprar. Si compras sólo lo que necesitas, en principio no deberás tirar nada.

Cocina para un regimiento

Las personas que viven solas a veces cometen el error de preparar una única ración de comida. ¿Por qué ésta suele ser una práctica poco encaminada a ahorrar en casa? Porque ajustar las cantidades es más complicado. Seguramente más de una vez se te ha dado el caso de abrir una lata o un tarro de cualquier alimento, lo has utilizado para un único plato, ¿y qué haces con el resto? Igual cuando vas a echar mano otra vez de esa lata para aprovechar lo que queda es demasiado tarde y el alimento ya se ha estropeado.

Lo más recomendable es cocinar una cantidad mayor y dividirlo en pequeñas raciones que luego podrás consumir o guardar en la nevera y en el congelador. Aunque el resto de tus utensilios estén adaptados a tu vida en singular, no está de más tener una olla grande (20 euros) para guisos.

Por otro lado, siempre que puedas, compra a granel: los envases no siempre traen la cantidad de alimentos que necesitamos y se pueden estropear. Es más recomendable pedir en la carnicería o frutería la cantidad que vas a necesitar. Incluso las especias, que luego podrás guardar en tarros (10 euros) cuyo tamaño variará según la frecuencia con la que uses cada una.

Conserva cada alimento en el lugar adecuado

Revisa la comida almacenada de forma periódica. Mira las fechas de caducidad, su estado de conservación… Tanto en la despensa como en la nevera, pon a mano aquellos alimentos que urge consumir.

Además, no todas las verduras deben estar en frío. Berenjenas, calabacines, cebollas, ajos, patatas, coliflores, repollos, lombardas y tomates deben mantenerse fuera del frigorífico, en un lugar con poca luz y lejos de la humedad. Lo mejor es disponer de un carrito para frutas y verduras (10 euros) en el que también podrás conservar kiwis, mangos, granadas, ciruelas y cerezas, melocotones, albaricoques y nectarinas, cítricos, plátanos y peras, entre otros.

En cuanto a aquéllas que se conservan en el frigorífico, mantén los vegetales de hoja (acelgas, canónigos, rúcula, lechugas, berza, berros, cardos, espinacas…) y también las zanahorias dentro de un recipiente hermético (10 euros) con humedad. Guarda también en recipientes los frutos del bosque, uvas, judías y setas pero, ¡ojo!, éstos sin humedad.

¡Usa el congelador!

El congelador es el mejor aliado para evitar tirar la comida. Puedes guardar en él alimentos crudos o ya cocinados. Por eso, si vas a ponerte entre fogones, mejor haz una gran cantidad y luego reparte el contenido según el número de miembros del hogar. Usa tarros aptos tanto para congelar como para el microondas, así podrás calentar en el mismo recipiente.

Algunas frutas como el melón, la sandía, las manzanas y los plátanos pueden congelarse cuando están muy maduras. En el siguiente punto sabrás por qué.

Imagina y “recicla” tu comida

¿Tienes fruta demasiado madura? ¡No la tires! Si esto va de ahorrar en casa, no se tira nada. Quita la zona más oscurecida, trocea el resto que aún pueda consumirse, coge una batidora de brazo (20 euros) o de jarra (15 euros) y ¡voilá! Prepara batidos o cremas para tartas. Los plátanos y manzanas te servirán también para la masa de bizcochos. Puedes hacerlo tanto con las frutas aún frescas como tras haberlas congelado. La verdura también tiene una segunda vida: prepara cremas o sopas.

Cuando se trata de comida ya cocinada, te recomendamos servir en el plato sólo lo que vayas a comer (o un poco menos). Si te quedas con hambre, siempre podrás servirte un poco más. Si sobra, puedes hacer croquetas o tortillas. Tanto con la verdura mustia como con los sobrantes de comida (carne, pescado, pucheros…). Sólo incorpóralas a la bechamel o haz una mezcla con huevo y harina. La masa resultante, también podrás congelarlas en tarros o ya con su forma, si son croquetas.

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